NOTAS DEL DIRECTOR

Halley es un ensayo sobre la angustia que sentimos cuando el control que pensamos tener sobre nuestros cuerpos desaparece. Nuestros cuerpos albergan enfermedades en silencio por años sin que nos demos cuenta. Mueren poco a poco, a nuestras espaldas. Vivimos ignorando su temporalidad, y cuando se manifiesta, es como una rebelión en contra nuestra. Halley es una historia gótica contemporánea que ofrece una visión compasiva de la vida de un zombie. Alberto es prisionero de su cuerpo; un impotente testigo de su putrefacción. Ha rebasado la frontera de lo que podemos saber sobre nuestra condición como seres vivos y vive a merced de sus misterios. La condición de Alberto es un reflejo de nuestra mortalidad y la soledad de la decrepitud. Halley reafirma la temporalidad del cuerpo humano dentro de una cultura que reniega de él. Por medio de infomerciales ficticios y el ámbito del gimnasio donde trabaja Alberto, la película explora como encubrimos la fragilidad de nuestros cuerpos bajo una idealización patológica de la belleza. Veremos a seres humanos correr sin alejarse de las realidades más inquietantes de su existencia. Halley es el nombre del cometa que orbita alrededor del Sol cada 75 años; el único cometa de ciclo corto visible a simple vista desde la Tierra. Estamos conscientes de su visita desde al menos 1066, como ha quedado plasmado en el Tapiz de Bayeux. Es el eterno testigo de nuestra historia, con sus ciclos de auge y decadencia. El espacio entre cada una de sus visitas es la duración de una vida humana.